domingo, 30 de septiembre de 2012
sábado, 29 de septiembre de 2012
No es hora de eso.
¿Véis a la típica chica a la que le pasáis la mano por delante de la cara porque está mirando el vacío? Si vas y le preguntas qué le pasa te dirá que nada, aunque le esté pasando de todo. No estará ''atontada'', estará pensando en lo que hizo, en lo que no debió hacer y en lo que no hizo. Estará pensando en que si hubiera hecho algo más o algo menos, el final de su historia habría sido o no mejor. Estará pensando en que hizo las cosas mal y estará muriéndose por dentro. Se sentirá culpable aunque no lo sea, e imaginará posibilidades inimaginables. Creerá que todo lo que le rodea está contra ella y que nada de lo que haga ahora sirve. Bien, para todos los que pensáis eso: tenéis razón, siempre se piensa en todo aquello que hicimos o dejamos de hacer, pero mirad, ya no podéis hacer nada para cambiarlo y lo mejor es respirar hondo, olvidar lo que ha pasado y seguir adelante, aunque cueste.
En éstos tiempos.
Todo son mentiras y engaños. Pones la mejilla para recibir un beso y recibes un bofetón. Ahora va de eso, de dormir llorando porque has descubierto una nueva mentira, y de despertarte rezando por no encontrarte otra. Porque las cosas, no cambian de un día para otro, ni las mentiras duran siempre, tarde o temprano todos perdemos aquello que nos hace vibrar, todos perdemos la razón por la que nuestro corazón late con fuerza, todos perdemos aquello que nos hace felices, nada es eterno. También yo pensé que los ''ochos tumbados'' existían, también creí en el infinito junto a otra persona, también me imaginé de anciana con esa persona especial, ¿porqué negarlo? Pero hoy sé que no existe, que son películas que nuestro corazón quiere creerse. Creía en el amor, en los ''te amo'', en los besos de amor verdadero, creía en los cuentos de hadas y en los finales felices. Ahora todo ha cambiado, nada es lo que podía ser, nada es como fue, y no volverá. Todo aquello en lo que pude creer, ya no existe. He aprendido que la felicidad no existe, que tal vez nacimos para estar solos, que nuestra media naranja no existe y que, si existe jamás la encontraremos. Porque todo lo que creí capaz de encontrar, es inalcanzable.
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